El plan eran tres horas u 80 kms, según me viese, al final han sido 99 kms, 30, acompañado por Diego. He pasado de fresco a obtuso pero sin que se me hicieran largos ni aburridos. Lo importante ahora es recuperar para mañana y pasado y seguir endureciendo las piernas y poniéndolas finas y delgadas. Siento más que nunca la desconexión absoluta del mundo, la ruptura del viento contra mi pecho blanco, siento las piernas realmente mías.
Levanto la rodilla, intento saltar, levanto la rodilla....
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