29 de junio de 2010

Mi breve lugar

Anoche me acosté con las piernas aún doloridas. Hacía calor. En mitad de la noche el cielo se rompió con uno de los truenos más poderosos que he escuchado nunca. Se iluminó todo, tuve miedo, se me puso la tristeza en la lengua y en el corazón. Me volví a dormir pensando en lo extraño de la vida, en los complicados caminos que toma y en mi mismo descendiendo solitario, hacia nunca o ningún sitio, para nada.

Hoy tenía pocas ganas de entrenar, estaba aún cansado, y la primera hora así ha sido, cansina y fofa, para luego entrar en calor (al menos el terreno ayudaba, he subido San Pedro desde Colmenar y una vez en Guadalix, subir hasta Soto) en la segunda y tercera hora, completando 87,5 Km y las tres horas planeadas.

Cuando llego a casa, se termina mi lugar y mi tiempo breve, me llueven los mails, las conversaciones y los compromisos de una forma u otra. Se acaba mi naturaleza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

.