6 de julio de 2010

Calor

El calor lo cambia todo. No me gusta, prefiero el frío, prefiero la lluvia, prefiero que el clima sea duro y las carreteras también, que acabe en alto, que el camino sea largo.
Hoy descanso, acumulando ganas para mañana mientras veo por las tardes el Tour y me quemo la frente con las pantallas donde escribo y trabajo.

Cuido la alimentación, no sólo en cantidad, también en calidad. Cuando te centras un poco, te absorbes y retroalimentas. Busco orden y el ciclismo me lo da. Me da lo justo, la rectitud de los monjes o del ejército. Me da números en la incertidumbre de la vida.

Con el calor he tenido que cambiar mi horario (también porque me lo puedo permitir) levantándome muy pronto, en torno a las 7 de la mañana, y acostándome antes de las 12.
Con el calor, las fuentes se hacen aún más sagradas. Sigo creyendo en las cosas que aún creo.

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