Amanecía gris, calmado, con las piernas muy pesadas. Había llovido fuerte por la noche. No sabía el plan, sólo el ritmo y los kms. Al final me he unido a una grupeta que llevaba un ritmo flojo al principio y sostenido al final, perfecto para recuperar lo de ayer. Subida la cuesta del pobre, media vuelta y para casa, 70 kms.
El suelo lleno de arena de las fuertes lluvias, el cielo cubierto, la luz preciosa y mucha memoria respirada y expirada en el trayecto de vuelta.
Ahora estoy cansado, sobre todo muscularmente y a pesar de haber estirado, sigo anquilosado. Por suerte mañana toca descanso y una nueva semana dentro de este miniciclo.
Resumen de la semana: 471 kms - 6º semana - 74 kgs -
Volumen: Acumular kms y un día con algo de calidad y puertos.
He aguantado perfectamente lo previsto y salvo puntualidades obvias por el poco entrenamiento, me he visto muy bien y gratamente sorprendido de mi mismo. Si siempre se progresase así, sería genial.
Diluído queda el pensamiento que se activa cuando fuerzas el músculo. Atrapado en la memoria el mensaje de la naturaleza. Incrustado en la piel el color, pero el olor, es siempre de la poesía.
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